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“This is the end”, cine Roxy…

10.01.2014
Fachada original cine ROXY

Fachada original del cine Roxy (calle María de Molina, Valladolid. 1936)

Ya lo sabréis todos: el cine Roxy de Valladolid acaba de cerrar. He esperado a su anunciado “The End” y a leer, escuchar y ver las necrológicas de este lamentable cierre antes de escribir este post. Y no, este no será un homenaje al Roxy en tono nostálgico ni lamentando su pérdida como signo cultural, sino una interpretación más arquitectónica, incluso urbana. Como arquitecto que soy, es lo que puedo aportar. Y como investigador y profesor de la Escuela de Arquitectura de Valladolid, casi una obligación moral dedicarle una breve reflexión. ¡¡Va por usted, señor “cinema Roxy”!!

Encargado en 1935 e inaugurado el 4 de marzo de 1936, el edificio es obra del arquitecto Ramón Pérez Lozana (1889-1954), un gran desconocido en Valladolid pese a habernos dejado muestra de su valía y su racionalismo moderno durante la dificilísima década 1935-45 (con guerra civil por medio). En esos años no solo construyó el cinema Roxy, sino el bloque de viviendas adyacente (el que hace esquina curva con la c/Doctrinos); una manzana más allá, otro bloque de viviendas en c/Santiago 26, magnífico en su sobria estética racionalista; y, finalmente, el teatro “Carrión”, muy próximo a los anteriores, y aunque terminado en 1946 con el mismo espíritu vanguardista que mantuvo en los años pre-bélicos de las 3 obras anteriores. Todo un esfuerzo de modernidad, frente a la ultra-conservadora sociedad castellana de entonces. Como él mismo declaraba en una entrevista publicada por el diario local El Norte de Castilla el día de su inauguración:

” (…) mi deseo, tanto en esta [obra] como en todas aquellas en que intervengo, es dotar a Valladolid de edificaciones modernas a tono con los tiempos que corremos y en consonancia con la importancia que nuestra ciudad tiene.”

El proyecto original del cine Roxy respiraba frescura, funcionalismo y urbanidad. Frescura, por su rostro desenfadado, casi humano, con sus ojos redondos como platos, su boca ancha como una pantalla de cine abierta bajo unos bigotes curvilíneos de su lettering. Funcionalismo, pues el proyecto es un compromiso efectivo de la forma con la función, mostrando todo tipo de innovaciones técnicas, constructivas y funcionalistas, desde el suelo con perfil parabólico del patio de butacas para favorecer la visión de los espectadores, pasando por la correcta ubicación de los aseos y su comprometida situación en los flancos de la fachada, hasta el rigor puesto por el arquitecto en asegurar las condiciones de protección contra incendios en la sala de proyecciones (recordemos aquí los numerosos accidentes que sufrían por entonces los cines, como bien sabemos por Cinema Paradiso). Y urbanidad, por reconocer su preciso lugar en la ciudad, combinando su escala del anodino paseante con la del espectador urbano gracias a la separación  que proporciona una preciosa marquesina de hormigón (perdida tras la desafortunada intervención de los años 80) con la que el arquitecto escinde el cuerpo superior luminoso y jovial del basamento urbano de mármol (luego de nuevo sustituido por una vulgar combinación de granitos grises claros y oscuros en bandas horizontales alternas).

Sirva la anterior descripción para rescatar la valiosa arquitectura que es esta obra. Porque a su cierre le sucederán discusiones sobre hasta dónde hay que conservar el edificio. En principio solo la fachada, pero ¿tiene eso sentido? Si tuviéramos a colegas con una cualificación profesional a la altura de las obras de las que luego emiten informes sobre la pertinencia o no de las intervenciones en el Patrimonio arquitectónico, esto no sería admisible bajo ningún concepto. Una fachada no es una máscara; es piel, sí, pero con epidermis, mesodermis y endodermis; pero es también músculo, con vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas; y además es una osamenta que revela el estado del rostro. Si muere el cuerpo, pido desde aquí o su embalsamamiento egipcio o su incineración, ¡¡¡nada de fakes urbanos!!! Ya tenemos plaga en nuestra ciudad, verdaderos zombies “construyendo” sin sentido la farsa urbana para mayor gloria de sus ignorantes autoridades. Ya podían manifestar su criterio desde el Colegio de Arquitectos de Valladolid, pero me temo que (para variar) no será el caso, ocupados como andan en cursillos BIM y jornadas CTE que nunca serán capaces de producir obras tan interesantes como la del Roxy, como todos sabemos.

Sí, hemos perdido un cine en el centro de Valladolid, y éso que su gerente (nieto de los promotores originales del cine, por cierto) aseguraba ser económicamente viable. Y lo es aún más porque el dueño del cine es Enrique Cerezo, a quien todos conoceréis por ser el presidente del Atlético de Madrid pero también por ser uno de los productores de cine españoles más relevantes, y si éso es capaz de hacerlo un hombre del cine como él, no hay nada más que hablar. Como el título de la novela de García Márquez, es la Crónica de una muerte anunciada. Y con su desaparición, la de tantas y tantas cosas intangibles, ésas que inundaron los ojos de los anónimos protagonistas de Cinema Paradiso al asistir inermes al derribo de su cine más amado:

Lo peor aún está por llegar: el anunciado sustituto del Roxy será el Casino de Castilla y León, que trasladará el negocio lucrativo de sus salas de juego al espacio dejado por el cine. El mensaje que nuestra generación está dando a las sucesoras es muy lamentable. A escala de una capital de provincias como Valladolid, una invasión así es pura homotecia de lo que iba a ser el Eurovegas para Madrid. Menos mal que ese mastodóntico proyecto fracasó. Lo malo es que el cierre del Roxy ya no tiene vuelta atrás. Y yo, que trabajo en la misma calle que lo vio nacer, y que he podido disfrutarlo como amante del séptimo arte, lo echaré en falta. Al menos mi hijo mayor (de 4 añitos) lo ha podido conocer en esta Navidad y espero que lo recuerde con cariño. Porque, como cantaban mis admirados The Doors

“This is the end, beautiful friend. 

This is the end, my only friend.

The end of our elaborated plans.

The end of everything that stands.”

Os dejo la versión subtitulada del tema a modo de réquiem en español:

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From → [ actualidad ]

14 comentarios
  1. Bravo por la argumentación, estoy de acuerdo, eso de las fachadas falsas es construir un decorado en lugar de una ciudad. Puede que haya algún caso justificado, pero convertirlo en norma es un disparate, o se protege el edificio completo, y veremos qué se hace ahí, o si ese edificio ya no tiene razón de ser debería desparecer.

    En lo que no estoy tan de acuerdo es en la segunda parte, el cine cierra porque hay poco público y el negocio es deficitario, lo mismo ocurrió con el Mantería, sin que mediase ningún casino. Y no estoy en absoluto de acuerdo con la moralina, cine=cultura=bueno, juego=vicio=malo. El juego es un negocio, como lo ha sido siempre el cine, las grandes películas la historia han llevado a miles de personas a las salas y han dado beneficios.
    Yo soy el primero apenado, y al Casino no iré nunca, al menos a jugar, pero es ley de vida, y el cine tal y como lo hemos conocido me temo que está llegando a su fin.

    Tema aparte es el lamentable trapicheo legislativo por el que se cambian las leyes adhoc, cambiar una ley que prohibe casinos en la ciudad en cuanto alguien quiere poner un casino en la ciudad parece propio de los hermanos Marx, si no fuera algo que en urbanismo es el plan nuestro de cada día, con modificaciones puntuales cada vez que el Ayuntamiento tiene empeño en sacar algo adelante.

    • Lo primero, Kike, muchas gracias por pasarte por esta casa y comentar. Anima saber que en Valladolid hay gente a la que aún le corre algo de “sangre arquitectónica” por las venas. En cuanto a lo que dices de la “moralina”, quizá yo no he sabido explicarme bien, dada la reducida longitud del post que suelo emplear. Como tú, nunca he echado ni una perra a una tragaperras, y no acudiré al Casino si lo abren finalmente. Creo en la “selleción natural” de Darwin, y por extensión a la supervivencia económica de los negocios, y está claro que los cines históricos está pasando a mejor vida. En mi recuerdo ya están los desaparecidos cines vallisoletanos Vistarama, Zorrilla, Lope de Vega, Groucho, Rex, etc., etc. Pero al escuchar las declaraciones de su gerente diciendo que su viabilidad económica estaba asegurada, está claro que la verdadera justificación para el cierre es una liquidación económica de un bien inmobiliario y nada más. Lo cual es legalmente factible, supongo. Mi argumentación va más allá: no se trata de una situación coyuntural, sino de un legado, de una herencia, y que no afecta ÚNICAMENTE a la imagen urbana (motivo por el que del Roxy solo se protege su fachada, como una fachada más del casco histórico). El alcance de la pérdida es mucho mayor, incluso entre “lo perdido” al cuerpo arquitectónico que analizo brevemente en el post. No creo en los liftings urbanos, ni en los arquitectos comerciales que prometen intervenciones modélicas, pues ya sabemos lo que hicieron los que se encargaron de remodelarlo hace un par de décadas, con muy poco criterio y sensibilidad, la misma que emplean para sus planes parciales y urbanizaciones residenciales, por cierto.
      En fin, que el debate siempre estará abierto y coincido contigo en lo que comentas, desde luego. Bienvenido a esta casa, Kike. 😉

  2. mjselgas permalink

    Por dónde empezar…
    Creo que obligar a mantener la fachada del cine Roxy es lo mínimo que se puede hacer por parte de la Administración para garantizar que no se van borrando de un plumazo elementos de la ciudad que no sólo la configuran físicamente sino también emocionalmente. Cabría pedirles mucho más.

    Creo que un edificio funcional como es éste, podría ser capaz de albergar otros usos que garantizaran su viabilidad económica. Y que buenos profesionales (técnicos, promotores y funcionarios) podrían ser capaces de llevar a cabo una reforma respetuosa no sólo con su fachada sino también con su tipología.

    Creo que juego es igual a riesgo de contraer ludopatía y eso como mínimo es nocivo. Es más la propia Junta de Castilla y León establecía que este uso no podía estar en una zona de influencia de centros de enseñanza y con las recientes modificaciones ha establecido que “A los efectos de lo previsto en el apartado 8 del artículo 4 de la Ley 4/1998, de 24 de junio, en ningún caso se autorizará la instalación de casinos de juego a menor distancia de 100 metros de los accesos normales de entrada o salida a centros de educación preescolar, centro que imparta enseñanza escolar, o enseñanza universitaria.”
    Y que un cine es como mínimo un espacio de ocio saludable. Y en muchas ocasiones un centro para la cultura.

    Y que por lo tanto, el uso que se le dé al cine Roxy es al menos igual de importante que lo que se haga físicamente con el edificio. ¿Qué tipo de ciudad se está construyendo? Y, ¿para quién?.

    • Te agradezco enormemente el comentario, María José. Entiendo lo que dices, pero creo que el problema no se ha de ceñir a la legalidad, pues por ahí la sociedad civil está perdida, pues como todos estamos viendo, “el poder” no siempre está al servicio de los que los eligieron, sino de otros intereses -(incluidos lo suyos personales, por supuesto). El valor del Roxy casi roza lo identitario, y más si lo entendemos como parte de la obra de un arquitecto que nos dejó 4 obras fantásticas reunidas en apenas unos pocos metros de distancia, casi generando un conjunto urbano. Lo que el Roxy significó en su día era una apuesta por el progreso, por la innovación, por la modernidad, en el difícil contexto de su tiempo, lo cual lo hace especialmente valioso. Mucho más que esa arquitectura popular cuyas fachadas “mantenemos a toda costa” cuando se trata de una obra nueva atendiendo al PECH. Por eso afirmo que la conservación del edificio no se puede limitar a su plano de fachada, muy alterado ya, por cierto, aunque no irreversiblemente. La cuestión es mucho más profunda, y, en el fondo, se trata de valorar en justa medida a esta obra para encontrar una buena solución compatible con su uso futuro. No puede ser que nos raasguemos las vestiduras al conservar un patrimonio histórico medieval y no lo hagamos del mismo modo con el patrimonio histórico moderno. Ahí tenemos mucho que decir los arquitectos, y es un nuevo yacimiento de trabajo que exige de nosotros lo mejor, una investigación profunda aún más compleja que la necesaria para intervenir en edificios antiguos en los que los sistemas constructivos eran muy similares.
      Te agradezco que te hayas pasado por este blog a comentar, y espero que te prodigues próximamente, pues son muy interesantes para contrastar con las del resto. Bienvenida y hasta pronto!! 😉

  3. Juan Represa permalink

    Me ha gustado mucho este artículo, Rodrigo, enhorabuena! Estoy de acuerdo con muchas de las reflexiones que habéis pronunciado… Como comentaba en nuestro grupo de faceboook, no sé si llegaré a entender los criterios que sigue la administración (ese ente extraño) para proteger el patrimonio arquitectónico, pero ya podía preocuparse, como bien dices, de profundizar en la conservación del patrimonio moderno. Que si por algo se caracteriza es por la relevancia de la funcionalidad y el diseño de las tripas del edificio, no tanto por el ornato (nunca me gustó este término…) o la mera composición en si misma de la fachada (cómo decía un reconocido arquitecto de aquí, ¿qué es la fachada? alzados, por favor…). ¿Sabes si el edificio está incluido en el Catálogo Arquitectónico, o sólo es protección de fachada de casco histórico…?

    • Me alegra saber que el post ha sido de tu interés y de comprobar que no soy solo yo quien opina así, Juan. En respuesta a tu última cuestión, tengo entendido que la protección es solo “ambiental”, es decir, de la fachada nada más, motivo por el cual la “sustitución” del uso no es problema para sus futuros explotadores. Por éso he querido poner sobre la mesa la cuestión…
      En realidad, es muy difícil pensar en otra actividad alternativa a la cinematográfica en un cine clásico como es el Roxy. Siempre podremos aspirar a confiar en la sensibilidad del arquitecto que se encargue de “meter” un casino ahí, readaptando su interior con esmero y respeto. Yo, la verdad, cada vez confío menos en la profesión, pues muy habitualmente ya se encargan los promotores de saber elegir bien al colega “domable” que hará de mano ejecutora de sus dictados, sin poner obstáculos éticos ni estéticos…. Ojalá me equivoque, de verdad lo digo. Por esa razón afirmo en el post que o lo embalsamamos (=conservación a ultranza) o lo demolemos, pues no caben medias tintas (salvo que se diera esa utópica opción del arquitecto comprometido). Prefiero una EUTANASIA a ver cómo el nuevo edificio crece tras la fachada del histórico Roxy usurpando su imagen. Es como profanar el cuerpo de un difunto. Dejémoslo “descansar en paz”, ya que no lo han/hemos sabido mantener vivo.
      Gracias por acercarte a este blog a comentar, Juan. Te espero en próximas ocasiones, cómo no!!!

  4. Juan Represa permalink

    Por cierto, Mª José, sin ir más lejos tenemos una especie de casino-salón recreativo al lado del García Quintana frente a la puerta, dudo que supere los 100 m. esos… y encima con el cochecito azul de reclamo para que se acerquen los críos 🙂 🙂

  5. sara gayubo permalink

    Gracias Rodrigo por hacernos una descripción de la historia del Roxy. Aunque emocionalmente no estoy vinculada al lugar, comparto la opinión de que conservar la fachada como un teatro-escenario y no intentar adaptar el espacio interior a un nuevo uso, es una oportunidad perdida. Saludos

  6. Cómo me gusta que haya conversación en el blog y no en el post de facebook que enlaza al mismo, hay menos urgencia, más pausa, echo de menos aquellos años en los que había comentarios en mi blog.

    Matizar que desde mi punto de vista, lleno de ignorancia sobre Patrimonio, el Roxy debería conservarse íntegro, con un uso similar al actual. Y sin embargo cerca de ahí, en la esquina de Santiago con Claudio Moyano, se está conservando una fachada como una careta de lo que habrá detrás, y probablemente no merezca la pena.
    Como alguien con mala baba lea tu post o mi anterior comentario se van a quedar solo con lo de tirar la fachada y van a tirar cohetes “un Arquitecto que quiere demoler patrimonio ” jeje

    Sobre lo no estrictamente arquitectónico, el tema tiene tantas vertientes que se escapan de estos comentarios, yo creo que la ciudad la construimos en parte entre todos y si todos quienes nos lamentamos del cierre del Roxy hubiésemos ido una vez a la semana (una al mes los de familia numerosa :-D) quizás no estaríamos lamentandonos. Si el dinero de la tele nueva de 249” y el homecinema 12.0, quien lo tenga, se lo hubiese gastado en ir al cine…

    Al gerente, pues no le conozco pero me lo creo lo justo, cada vez que una empresa cierra sus empleados dicen que era viable haciendo esto y aquello, a veces tienen razón pero la mayoría es el dueño el más jodido por cerrar. En este caso Cerezo no es un advenedizo, se dedica al cine desde hace mil años y si cierra este, con operación urbanística, y el Mantería, sin ella, no es descabellado creerle cuando dice que perdían dinero.

    • Bueeeeno, esto se anima, es verdad, Kike. Acabo de contestar a Juan Represa, y creo que algunos de mis comentarios a sus preguntas servirían para responderte igualmente. Solo que creo que coincidimos en casi todo, por lo que veo… Y además, hablando del edificio de c/Santiago (por cierto, justo enfrente de la mejor obra del arquitecto del Roxy, a mi juicio), uno no puede permanecer impasible, ¿verdad? Porque en realidad, ¿qué es lo que se está manteniendo del inmueble original? Mi opinión creo que aúna una postura más crítica que tiene que ver mucho con el marketing inmobiliario, en el que los arquitectos estamos inmersos (lo queramos o no). Me explico: al promotor le interesa mantener SOLO la fachada, pues puede hacer y deshacer a sus anchas a la hora de plantear las nuevas viviendas que ocuparán el solar; y además, se apunta 2 tantos comerciales, uno por ser respetuoso con la fachada (a la fuerza ahorcan) y otro porque la fachada una vez aplicada la cosmética tendrá una presencia de lo antiguo que dará solera al edificio contemporáneo que tiene detrás. Admito que haya edificios de los que merezca la pena conservar su fachada, sobre todo en el uso residencial, pues la composición antigua puede ser igualmente útil para el uso residencial renovado. Pero en el caso del Roxy será difícil de que encaje con otro uso distinto. Eso es lo que hicieron con los cines Coca, que como cine no valía la pena tanto, pero su fachada era más interesante que muchas de las casas populares que se mandan conservar en el PECH. Pero claro, para los promotores del nuevo bloque de viviendas que sustituiría los cines Coca la fachada no les valía, como es lógico, así que ya se encargaron en el PECH de liberar de protección ambiental a esa fachada, total…
      Gracias por animarte a “re-contestar”, querido Kike, se agradece el debate. Y ánimo con tu blog, que ya he leído tus buenos propósitos para el 2014… 🙂

  7. Alejandro permalink

    Una pena que cierre el último gran “cinema” que nos quedaba en el centro de Valladolid para lucrar a unos pocos que cambian las leyes a su antojo.
    Ahora solo queda esperar a ver la intervención; en lo que estoy totalmente de acuerdo con los argumentos que habéis expuesto, es difícil imaginarse que esa “piel” sirva para albergar cualquier cosa dentro. Se están llenando las ciudades de “telones”, como la actuación de Patxi Mangado para el Museo de Bellas Artes de Oviedo que me recuerdan al espacio escenográfico barroco, viviremos en una mentira por las, a veces, ridículas leyes.

    • Veremos cómo se desarrollan las cosas pero no soy muy optimista, Alejandro. Quienes (casi) nunca han demostrado mucho respeto sincero hacia el patrimonio en Valladolid (parking de la Catedral, convento de las Lauras en plaza Colón, mercado del Val) no creo que cambien su forma de proceder. Y ya se encargarán “esos” (autoridades y promotores) de buscar a un arquitecto con ínfulas pero “manejable”. Siempre saben encontrar el adecuado para ellos, que no suele coincidir con lo desable para el resto, claro.
      Gracias por acercarte a esta casa. Te esperamos en próximas ocasiones y hacer una valiosa aportación como la que nos has dejado, Alejandro. 🙂

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  1. Screwball Heroine

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